El viaje de una nevera Arthur Martin

Hace unos meses, llamó a nuestros teléfonos una nueva clienta de Manises, que tenía un lavavajillas que no le funcionaba.

Nuestros técnicos se pusieron en marcha, y en menos de media hora ya habían llegado a la casa de la Sra. Nieves, procediendo a desmontar el lavavajillas para identificar la avería que tenía.

El problema estaba en el motor, que se encontraba con oxido y hacia poco viable la reparación. Se le aconsejó a la clienta el cambio de máquina, ya que este lavavajillas había cumplido ya su vida útil.

Mientras se le informaba a la clienta del alcance de la avería en lavavajillas, los técnicos no pudieron apartar la mirada…

Fascinación a primera vista

Observaron que la clienta en la cocina tenía una nevera muy antigua, una Arthur Martin de muchos muchos años. Presos de la curiosidad, nuestros técnicos comenzaron a hablar con la señora de la casa, preguntando cuántos años tenía el frigorífico, ya que de verdad se veía muy antiguo.

Se acercaron a mirarlo y quedaron sorprendidos, ya que tenía todos los cajones y cristales originales, el compresor, en la parte trasera no tenía nada que ver con los compresores de bajo consumo de hoy en día, era muchísimo mas grande en tamaño, y funcionaba con R22, un gas que hoy en día esta prohibido utilizar, ya que daña la capa de ozono..

Así que aquí comienza la segunda parte de esta publicación, “el viaje del frigorífico”.

Donde comenzó el viaje…

Según parece, el frigorífico fue adquirido hace 43 años, por la suegra de la dueña de casa, justo cuando nació el marido de ésta. Eran una familia de cuatro hermanos, y el marido de la dueña de la casa era el menor de los cuatro.

Poco a poco, todos fueron creciendo, y la nevera paso a la casa del hermano mayor, el cual después de un tiempo se casó, se compró otra nevera, y la Arthur Martin pasó a su otro hermano, y así, a lo largo de los años, fue pasando de hermano a hermano, hasta llegar a la casa del hermano menor, el marido de nuestra clienta.

Y allí estaba el frigorífico, funcionando perfectamente después de 43 años, con todas las piezas originales, y después de muchas mudanzas, lo cual es algo a tener en cuenta ya que el motor debía de ser de muy buena calidad para no dañarse con el traqueteo de llevarlo de un piso a otro durante 43 años.

Este frigorífico nos deja claro una cosa, los electrodomésticos de hoy en día no son como los de antes, está bien que los precios tampoco tienen nada que ver, pero con la famosa excusa de “bajo consumo”, las calidades y las dimensiones de  los compresores hacen que las máquinas vayan muy exigidas, y después de poco tiempo, todas se acaben dañando

No cabe más que felicitar a nuestra clienta y los cuidados que le brinda el grupo familiar al frigorífico. La obsolescencia en este caso no esta programada.

En Servicio Técnico Eco trabajamos a diario para reducir el impacto en la economía y el consiguiente deterioro en el medio ambiente de la obsolescencia programada en los electrodomésticos.

Nos encuentra en los teléfonos de siempre: 960 050 484 y WhatsApp 64 444 9 944.

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