Aro perdido en lavadora: ruido muy fuerte al centrifugar.

Hace unos días nuestros técnicos acudieron a el rescate de una lavadora en Torrente que al centrifugar hacia mucho ruido. Ana, la dueña de casa les comento que en uno de sus sujetadores faltaba un aro, así que se pusieron manos a la obra y comenzaron a desmontar la máquina.

Comienza la búsqueda…

Lo primero a comprobar: girando el tambor manualmente, se percataron de que no había ningún sonido extraño, aun así, desmontaron la parte de la tapa trasera y comenzaron quitando la resistencia.

Cuando por fin había salido la resistencia, por el hueco que ésta había dejado, se podía ver perfectamente el interior del tambor, sin embargo, por mucho que buscaron, nuestros técnicos no encontraron ningún aro, ni nada extraño dentro de el tambor de la lavadora, así que decidieron ponerla en marcha para ver como se escuchaba la lavadora en funcionamiento. 

Toca el centrifugado…

Cuando comenzó el lavado no se escucho nada extraño, es mas, la lavadora era sumamente silenciosa, decidieron ponerla a centrifugar, por si pudiese ser algún problema en los rodamientos, pero funcionaba perfectamente y sin ningún tipo de ruido extraño, así que nuestros técnicos decidieron colocarse en rol detectivesco y salir en busca de la respuesta a esta pregunta.

¿Era un error de la máquina, o un error humano?

Ya habían descartado todos los posibles fallos en la maquina, así que decidieron comenzar a investigar la posivilidad de un error humano. Ana, nuestra clienta se veía predispuesta a colaborar, respondió a todas y cada una de las preguntas:

“__¿La ha cargado demasiado?”__

“__¿Ha encontrado monedas o cualquier objeto de metal en el tambor?”__

“__¿Ha lavado algún cinturón con hebilla de metal en la lavadora?”-__

Según sus respuestas todo parecía estar correctamente, hasta que la mujer trajo el sujetador, al cual, según ella, le faltaba un aro.

Cuando nuestros técnicos vieron el sujetador se les encendió una lamparita ficticia encima de sus cabezas, y no es que esto sea una novela romántica, pero ese sujetador explicaba perfectamente el origen de los problemas.

¡Eureka!

Era un sujetador amplio, no nos detendremos en las medidas ni mucho menos, sin embargo había algo que destacaba mas que el inmenso diámetro… Y era una especie de cadena de metal que le colgaba justo en el escote, unos diez centímetros. A la mente de nuestros técnicos vino la imagen de el sujetador, dando vueltas en el tambor, y la cadena golpeando las paredes de metal, sin duda ese era el ruido que la mujer había escuchado en su ultimo lavado, y el motivo por el cual ellos ahora estaban ahí.

La solución era simple, ese sujetador había que lavarlo a mano o colocarlo en un saquito para prendas delicadas…

Luego dar este consejo nuestros técnicos se despidieron de nuestra clienta de Torrente. Hoy habían ejercido la doble función de servicio técnico … y detectives!

Cuente con los técnicos de Servicio Técnico Eco, sabrán darle la mejor opción de reparación para sus electrodomésticos…

Y seguimos sumando aventuras!

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